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      Sanándote de la pornografía

      escrito por David Castro Hernandez

      RESTAURANDO EL DAÑO EN LA SEXUALIDAD HUMANA.

      Creciste en una sociedad que te ha bombardeado desde la infancia con imágenes de fantasía, cuerpos obsesionados con la forma, películas que muestran un sexo animal y fantasioso con una manera de usar la energía sexual para la satisfacción personal momentánea y con un enfoque consumista y sin contacto de corazón. Salir de esto, resetear la programación en cada uno de tus cuerpos, es un viaje, un viaje a las profundidades del dolor, del patriarcado y a una vulnerabilidad que ha sido protegida con toda tu fuerza.

      Para la mayoría de la gente no ha existido la educación sexual iniciaciones sanas, mentores o maestras en este tema. Lo que la mayoría de la humanidad ha tenido son películas, pornográficas que fomentan la forma animal del sexo, en búsqueda ciega por el placer de sensaciones intensas sin una conexión auténtica y que incluye las cualidades del Amor. La energía sexual en su nivel animal no es algo “malo”, sin embargo, sin la conciencia y presencia del corazón es una dimensión donde no hay conciencia plena del otro, su vulnerabilidad y necesidades. El programa de reproducción sexual en cada ser vivo es una fuerza enorme e instintiva y es algo que los humanos podemos llenar con nuestra conciencia y llevar a un nivel sublime donde conectamos esta energía salvaje y poderosa en una fuerza propulsora del Amor y la Consciencia.

      La pornografía muestra y fomenta una forma de usar el sexo en su dimensión animal, donde no hay un contacto profundo de ser a ser. Despierta los instintos más fuertes en cada ser sexual, y por eso tiene tanta popularidad. Tomó el espacio donde deberíamos de haber tenido rituales de iniciación, acompañamiento a descubrir y conocer el gran misterio de la Sexualidad por adultos que hayan hecho este camino previamente.

      Mientras la sexualidad no sea un tema del cual hablamos en comunidades, en equipos, en familias en escuelas, dignificando y rellenando con nuestros principios y valores centrales. Los jóvenes en cada país y los adultos no iniciados seguirán recurriendo a la pornografía en secreto como canal de conexión con la sexualidad.

      En mi adolescencia, mis amigos me mostraron los videos de porno en sus celulares, en lo profundo de mi ser, intuía que esta forma de expresión no era íntegra con las mujeres, los hombres y cualquier ser humano, sin embargo, despertaba una fuerza muy profunda y poderosa en mí que ningún adulto me había explicado a profundidad y que me traía un éxtasis y un placer enormes, una energía super atractiva y adictiva. Percibía y entendía que era algo de lo que no se hablaba y que había que vivirlo en secreto. Pase un par de años masturbandome en secreto, con vergüenza, encontrando espacios para sentir el placer, exitándome con imágenes que la cultura moderna ponía por todos lados en el internet. Sin tener idea de como conectar con mi cuerpo, su fuerza, sus misterios sus líquidos. Nutriendo con la mente fantasías sexuales distorsionadas.

      Todos mis amigos en la adolescencia aparentaban seguridad y arrogancia en éste tema, cuando en realidad todos estábamos perdidos e inseguros con muchas preguntas, pero aparentando confianza como una estrategia de sobrevivencia para pertenecer a una sociedad que mantenía en lo oculto el desastre y la ignorancia que se vive en la sexualidad. La pena y la vergüenza, el miedo a no saber cómo usar ésta energía se hacían más grandes y fuertes.

      A los 16 años tuve la bendición de acceder a otra información sobre el sexo, su poder y sus misterios desde un lugar de integridad, respeto y admiración por el cuerpo, el placer y sus misterios. Paré abruptamente de ver cualquier video o imagen pornográfica, me empezó a dar asco y náuseas, fue como despertar de un sueño, de una anestesia profunda.

      Considero que vi poca pornografía en mi vida, sin embargo, este poco tiempo dejó una cicatriz enorme en todos mis cuerpos, destruyó temporalmente mi curiosidad inocente y mi conexión directa con mi cuerpo y el Eros. Una herida que tomó años en sanarse.

      Sosteniendo espacios para la sexualidad consciente para hombres, en años posteriores, me di cuenta que aproximadamente el 90% o más de los hombres, incluso aún estando ya en un camino de desarrollo de la conciencia, aún usan la pornografía para lidiar con energía sexual atorada en sus genitales. Y por supuesto es aún más grande, el porcentaje de hombres que aún no está teniendo una sexualidad que nutre sus corazones donde se pueden relajar y ser ellos mismos. La pornografía se ha vuelto una adicción a las sensaciones excitantes y placenteras. Esto me asustó mucho y me llevó a un estado líquido con una tristeza y miedo dolorosos sobre la realidad actual, principalmente en los hombres.

      Una de las claves importantes en mi proceso de sanarme de la pornografía, fue empezar a explorar el placer, mi placer sexual. Sin vincularlo con ninguna imagen, persona o fantasía. Simplemente despertar esta fuerza sexual en mi, hacerla circular por mi cuerpo, gozarla y explorarla sin proyectarla en una persona o estimulación externa. La ternura, la suavidad, la lentitud, integrar el aspecto yin de la sexualidad también son claves muy importantes para este proceso de sanar la relación con la sexualidad.

      La energía sexual es un regalo que cada ser lleva dentro de sí. Y eso es algo que no nos enseñan, aprendemos a reaccionar a estímulos, sin descubrir que es algo que está en mi, y que el otro puede despertar o activar, pero que es mio y puedo decidir cómo y para que la uso.

      La pornografía graba imágenes en tu subconsciente sobre como es ser sensual, atractivo, de que manera se hace el sexo, cómo debe ser un pene o una vagina etc. También la música moderna como el reggaeton fomenta la energía en los genitales y la parte animal. Y estas cosas contaminan tu mente y te restringen la conexión con personas que no entran dentro de ese ideal de tu cuerpo perfecto. El cuerpo y la mente se vuelven adictos a cierto tipo de contacto y pierde su habilidad sensible de percibir y relajarse cuando llega la energía erótica. Hasta que no le das una información nueva.

      Esta nueva información puede ser brindada a través de crear espacios conscientes y contenidos con energía erótica, donde conectas con tu desnudez y la de otras personas como algo normal, donde te das cuenta que cada cuerpo es único y bello. Dónde puedes relajarte y encontrar el Amor propio al cuerpo que tienes tal y como es.

      Crear experiencias contenidas grupales donde vuelves a experimentar la energía erótica sin los filtros de tu mente contaminada por imágenes, te va regresando poco a poco a la neutralidad de la energía sexual. Que es una energía que no se fija en los detalles del cuerpo, si me gustan esas piernas o no, si me gustan esos brazos o esos pechos. Simplemente quiere estar en contacto, y el contacto con tu conciencia amorosa, empieza a llenar y nutrir tus cuerpos desde los genitales al corazón y a la conexión con la totalidad. El Amor eleva la energía sexual a algo sublime, y te permite experimentar la union, la disolución de la separación. Esto es lo que anhelamos en lo profundo, esa nutrición completa que abarca toda la complejidad de lo que entendemos como nuestro Ser.

      Entender la alquímia del placer instintivo de los cuerpos, ese placer que llamo animal, primal, en fusión y sinergia con la Presencia, el Contacto y el Amor, trae una experiencia completamente nueva de lo que puede ser el Sexo. Ahi es cuando podemos empezar a llamar al sexo “Hacer el Amor”. Invocar al Amor, generar Amor a través del placer de los cuerpos es un regalo maravilloso del Ser Humano.


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